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Semana Santa en Castilla León - Palencia Imprimir E-Mail

La Semana Santa es en Castilla y León una de las manifestaciones culturales y populares de mayor ...

SEMANA SANTA EN CASTILLA Y LEÓN.

  

La Semana Santa es en Castilla y León una de las manifestaciones culturales y populares de mayor atractivo turístico.

Durante estos días la región se transforma en un lugar apacible y de recogimiento que tan sólo se ve interrumpido por el profundo sonido de los tambores y las trompetas.

La Semana Santa es, en la Comunidad, retraimiento y sobriedad donde las tallas y las maderas, en un incomparable entorno de iglesias románicas y góticas, protagonizan los actos. Tan variada como la propia diversidad cultural, esta manifestación es en sí misma la muestra de la devoción de sus gentes que en cada lugar la celebran de distinta manera, aunque siempre bajo el mismo denominador común: pasión, fervor y silencio.

Miles de cofrades salen en procesión en verdaderos actos de fe, cuidando auténticas obras de arte que por su expresionismo parecen transformarse en carne al paso de los tambores.

Casi tan difícil es describir la sensación que se vive al observar los pasos hundidos en el silencio, como definir la calidad de las tallas por su expresividad y sentido trágico. Son el mejor legado de los artistas del calibre de Gregorio Fernández, Juan de Juni, Pedro Berruguete o Gil de Siloé que con sus vírgenes, cristos, y conjuntos de la pasión de Cristo despiertan la sensibilidad artística de tantos como los contemplan.

Tal es el arraigo, la antigüedad y el sentir de estas manifestaciones religiosas que muchas de las Semanas Santas de Castilla y León han sido declaradas como Fiestas de Interés Turístico Internacional, Nacional y Regional.

SEMANA SANTA DE ÁVILA.
 

La Semana Santa de Ávila, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, por su atractivo se ha declarado Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León.

Una de las procesiones más importantes es la que se celebra el Miércoles Santo, la del Cristo de las Batallas. que sale del convento de Mosén Rubí. La imagen titular es un pequeño busto del siglo XV que acompañó a los Reyes Católicos en sus campañas bélicas, de aquí su nombre.

Durante la Procesión de Los Pasos, el Jueves Santo, pueden contemplarse, entre otros, tres pasos copia de los realizados por el escultor Francisco Salcillo y obra de Sánchez Bracel: el Prendimiento, la Santa Cena y la Caída.

El Cristo de los Ajusticiados, también llamado Cristo de la Buena Muerte, es la imagen que preside el Vía Crucis de Penitencia del Viernes Santo que tiene un recorrido procesional por el contorno de la ciudad, siguiendo la línea de la muralla.

El Martes Santo se celebra la procesión del Miserere presidida por la talla de Santa María Magdalena. Comienza a las doce de la noche y a lo largo del recorrido se entona el canto en medio de un profundo silencio.

La honda tradición sigue dictando que, acabada la Semana Santa, el Domingo de Resurrección, los abulenses se reúnan en la ermita del Resucitado para degustar celebrar una merienda popular.

En la provincia de Ávila destacan las procesiones de Arévalo, tanto la del Silencio como la del Santo Entierro, el Viernes Santo, y la Procesión de los Pasos que sale el Jueves desde la iglesia de El Salvador.

En Villarejo, en el valle de Tiétar, así como en Navaluenga y en Cardeñosa se cantan el jueves y el viernes los romances de la Pasión que escribiera Lope de Vega.

SEMANA SANTA DE LEÓN.

 

No cabe duda del acierto que supone la declaración de la Semana Santa de León como Fiesta de Interés Turístico Internacional. La tradición de la Semana Santa leonesa, que se remonta al siglo XVI, contempla por igual arte y devoción. Arte con los incomparables pasos que participan en sus procesiones; obras de los talleres de Juan de Juni, Gregorio Fernández, Luis Salvador Carmona, Víctor de los Ríos y Francisco Díez de Tudanca, entre otros. Devoción con sus dieciséis cofradías y Hermandades, sus cofrades, denominados popularmente "papones".

En la capilla de Santa Nonia tienen su sede las cofradías más antiguas: Nuestra Señora de las Angustias y la Virgen de la Soledad y la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno.

A lo largo de diez días, desde la emocionante salida en la tarde del Viernes de Dolores de la antigua imagen de la Virgen del Camino, conocida popularmente como la del Mercado, y hasta la suelta de palomas en la mañana del Domingo de Resurrección, en la plaza de la Catedral, un total de dieciséis cofradías y hermandades penitenciales -algunas con más de cuatro siglos de existencia- organizan treinta procesiones, desfilan por las calles un centenar de espectaculares grupos escultóricos portados a hombros por los hermanos braceros, organizan Vía Crucis procesionales, rondas lírico-pasionales, conciertos, pregones... todos ellos en medio de la mayor expectación popular.

Dentro del interés que despiertan todas sus procesiones destaca sin duda "La Ronda y Procesión de los Pasos". Así, el Jueves Santo, a las 12 en punto de la noche, los hermanos de Jesús Nazareno, encabezados por su Abad y la Junta de Seises, y teniendo como protagonistas a los componentes de "La Ronda", acuden ante las autoridades a anunciar la Salida de la procesión de los Pasos durante toda la noche. Esquila, clarín y tambor rasgan el silencio de la noche leonesa con sus peculiares toques de llamada, entonando seguidamente uno de los hermanos la secular frase: "levantaos hermanitos de Jesús, que ya es hora".

A las 7:30 de la mañana del Viernes Santo sale la "Procesión de los Pasos", en la que trece imágenes son portadas a hombros. En la Plaza Mayor se produce el encuentro entre la Dolorosa y San Juan.

Procesión de los pasos

Destaca la procesión de "El Santo Cristo de las Injurias", antecedente de la crucifixión, que convierte a la ciudad en el escenario de la representación de los antiguos actos de la Pasión. Esta procesión viene precedida por el Oficio de las Tinieblas, en la iglesia de Santa Marina la Real, con Miserere organizado por la cofradía del Santo Cristo del Desenclavo, para sobresaltarnos con los estrépitos de matracas y carracas.

Pero es preciso salir a la provincia: El segundo domingo la patrona de El Bierzo, la Virgen de la Encina, acompaña al Santísimo Sacramento hasta el encuentro de la Resurrección.

En La Bañeza es digna de destacar, junto a la belleza de sus pasos, la raíz popular de algunos de los nombres con que han sido bautizadas algunas figuras: el santo "potajero" ante el cual, antiguamente, se daba de comer potaje (garbanzos con arroz y bacalao) a doce pobres de los alrededores de su ermita. Actualmente, al no existir pobres como tales, toman el potaje los que lo deseen, pero para ello tienen que acudir a las dependencias de la Capilla a buscarlo con su correspondiente cazuela de barro. La procesión del Santo Potajero, el Miércoles Santo, da paso a la nocturna procesión del Silencio y la del Miserere, a partir de medianoche. El Jueves Santo sorprende con la Procesión del Encuentro y el Viernes Santo, a partir de las 7.30, la Procesión de la Pasión.

Sahagún inicia su Semana Santa el Domingo anterior al de Ramos, conocido como "Domingo Tortillero", con la subasta, en su única Cofradía Jesús el Nazareno, por el derecho a llevar los pasos procesionales. El Jueves Santo a medianoche, después de las procesiones, los cofrades invitan a los asistentes a tomar pan mojado con orujo. En la madrugada del Viernes Santo, antes de comenzar la procesión, podemos ser testigos de una tradición popular que consiste en que los mozos cogen en volandas a cualquier persona forastera para golpear sus pies contra las puertas de los lugares donde se guardan los pasos, de esta forma demuestran su ansiedad por el comienzo de los actos litúrgicos.

En Olleros de Sabero se celebra en estas fechas el tradicional Auto Sacramental del Vía Crucis Viviente. Las localidades de Villablino, Fabero y Villafranca del Bierzo también tienen, con todo mérito, ganada la atención de su Semana Santa.

SEMANA SANTA DE SALAMANCA.


Salamanca, Ciudad Patrimonio de la Humanidad, celebra la Semana Santa con el rigor que manda la tradición y que ha propiciado que sea declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional.

Una de las costumbres que viene de antiguo y que no se vio suspendida ni siquiera en tiempos de la República, es la celebración de Los Oficios en la capilla de la vieja Universidad, junto a las cenizas de Fray Luis. Es el Jueves Santo cuando se hace este acto litúrgico y académico, que entre los docentes está considerado como claustro extraordinario. Cuando antiguamente «los oficios» se rezaban por la mañana, a los claustrales se les obsequiaba con un desayuno a base de chocolate, bizcochos y azucarillos. Hoy ha cambiado la hora, pero la costumbre permanece en forma de merienda. Todos los catedráticos visten sus galas académicas, hacen turno de vela y son incensados individualmente ante un cáliz introducido en una urna de cristal que suele ser colocada sobre un arcón del siglo X.

El Desenclavamiento de una figura de Cristo, en medio de otras dos cruces, en el Patio Chico de la catedral, a la derecha la torre del gallo y a la izquierda el jardín de Melibea, es una sensación que el turista semanasantero no debe perderse porque en Salamanca la Semana Santa gana por la naturaleza del entorno: plaza de la Universidad, Casa de las Conchas, Clerecía, las dos catedrales, San Esteban, el Arrabal y puente romano.

La cofradía del Cristo del Amor y de la Paz hace una procesión peculiar por su recorrido. Sube a la ciudad desde los arrabales de Lázaro, al otro lado del Tormes, y pasando por la ribera y el puente romano, llega a la calle Tentenecio (con el recuerdo del milagro de San Juan de Sahagún que amansó un toro desmandado) se acerca a la Plaza Mayor y regresa por la zona universitaria de nuevo a la ribera del río. Ese mismo día sale de la unamuniana plaza de las Úrsulas la Procesión del Cristo de la Agonía.

Y al amanecer del viernes, la Procesión del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, Nuestro Padre Jesús de la Pasión, Nuestra Señora de los Dolores y la Virgen de la Esperanza, que promovieron los escritores y periodistas salmantinos.

Los visitantes de Salamanca deben obligarse a ver la reproducción de la Sábana Santa de Turín que conservan las Madres Agustinas, a cuyo convento llegó en 1665 por mediación de la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III.

En la provincia, La Alberca, Ciudad Rodrigo, Peñaranda de Bracamonte, Sotoserrano, Fuente Roble de Salvatierra, Alba de Tormes, Serradillo (calvario viviente) y Lumbrales ofrecen una visión muy característica de la Semana Santa.

SEMANA SANTA DE SORIA.

                                                                          
Cada Viernes Santo millares de cofrades alumbran una decena de pasos desde la Concatedral de San Pedro. Se trata de una de las procesiones más importantes de toda la Pascua.

Destaca el Vía Crucis que organiza la cofradía del Ecce Homo. que discurre desde la Concatedral hasta la ermita de San Saturio, patrono de la ciudad, pasando con una larga hilera de luminarias por las orillas del Duero. También es itinerante el Sermón de las Siete Palabras que sale de la parroquia de El Salvador y recorre las principales plazas de la ciudad.

Destaca la talla del Santo Cristo de Los Florines, escultura del círculo de Alonso Berruguete o el de Alonso Cano, al que acompañan una Madre Dolorosa y un San Juan. Sale en la procesión organizada por la cofradía de las Siete Palabras del Viernes.

Son muy notables las procesiones de Ágreda (sorprenderá la presencia de «los felipecuartos»), y Ólvega. El viernes se hace una representación viviente en Alcoba de la Torre y escenificaciones en Langa de Duero y Retortillo de Soria; y el «ahorcamiento de Judas» en Suellacabras. También en Duruelo de la Sierra, Arcos de Jalón y Villar del Río.

SEMANA SANTA DE ZAMORA.

 

A pesar del paso de los siglos, la ciudad de Zamora ha sabido respetar y mantener el carácter primigenio de sus procesiones: austeridad, silencio y oración; tres características que, tal vez, se convierten en la mejor definición de la Semana Santa zamorana.

El afianzamiento de esta celebración se produce durante el siglo XIX. En esta centuria confluyen una serie de factores que serán determinantes: impulso de la burguesía zamorana (que se responsabiliza de la marcha de las cofradías); el trabajo del imaginero Ramón Álvarez y de su escuela; y la fundación de la Junta Pro Semana Santa de Zamora por parte de Ursicino Álvarez, alcalde de la ciudad. Comienza entonces una incesante labor que llegaría a convertir a la Semana Santa en la "semana grande" de Zamora.

La antigüedad de sus cofradías se complementa de manera perfecta con la calidad de los grupos escultóricos. El Museo de Semana Santa, ubicado en el casco románico de la ciudad, alberga treinta y siete "pasos" que ofrecen secuencialmente el relato de la Pasión. Ramón Álvarez fue el escultor más prolífico para la Semana Santa, combinando la madera y las telas encoladas de manera sorprendente. Uno de sus discípulos fue Mariano Benlliure, quien también trabajó para la Semana Santa y cuya obra se puede contemplar en este peculiar museo.

El visitante que llega por primera vez a la Semana Santa de Zamora quedará asombrado por los contrastes de la celebración. Las Hermandades Penitenciales desfilan en las noches y madrugadas; cientos de hermanos acompañan con los pies descalzos y un sencillo hachón a valiosísimas imágenes de crucificados que se veneran durante el resto del año en las parroquias de la ciudad. Ese silencio y recogimiento nocturno contrasta con la música y la luminosidad de las procesiones diurnas, sin perder por ello un ápice del dramatismo de la representación.

                                                                               

La Semana Santa de Zamora, declarada de Interés Turístico Internacional, se caracteriza por mantener viejas costumbres, tradiciones y personajes, como "El Barandales" y "El Merlú", que preceden y anuncian sonoramente el cortejo que llega por detrás. La Procesión del Silencio y la Toma del Juramento tienen, incluso, connotaciones legendarias.

Incluso los penitentes que salen del barrio de Olivares y van hacia la catedral, para regresar posteriormente, visten la capa parda alistana y alumbran su camino con un farol.

Momentos musicados de especial interés: la salida en madrugada del Viernes Santos del paso Camino del Calvario, conocido popularmente con el nombre de El Cinco de Copas que, cuando pasa por el arco de la iglesia de San Juan de la Puerta Nueva, es enjoyado con la marcha fúnebre de Sigismond Thalberg. Otro momento destacado es el salmo penitencial del Miserere, en la procesión del Yacente. Sin olvidar la Procesión de la Buena Muerte, formada por cofrades que visten hábito de monjes y portan teas encendidas.

La música en la Semana Santa de Zamora forma parte esencial: cantos corales y gregorianos que sobrecogen a los espectadores, marchas fúnebres, toques de viático Una extraordinaria "banda sonora" compuesta para mayor esplendor de los desfiles procesionales.

La importancia de la Semana Santa de la capital zamorana se extiende de igual manera a muchos de sus rincones provinciales: Toro, Fuentesaúco y Villalpando. En Bercianos de Aliste es muy interesante la Procesión del Entierro, donde gentes humildes visten el sudario blanco con el que serán enterrados cuando llegue el momento de su muerte.

SEMANA SANTA DE BURGOS.

 

La Semana Santa de Burgos se convierte en otro de los atractivos para visitar la ciudad; Semana Santa en que la mayoría de las cofradías que intervienen en ella tienen su origen en la Edad Media, estando asociadas, entonces, a algún gremio laboral: Plateros, zapateros, yeseros, hortelanos, curtidores, etc. En algunas otras, sus asociados lo eran por diferentes, y diversos, motivos, por ejemplo: Los formados por clérigos; por capellanes; por prósperos mercaderes; por nobles caballeros, etc.

Con el transcurrir de los tiempos, a las anteriores se unen las nuevas que se forman, y que tienen un carácter penitencial, además de los fines clásicos: Atender a los cofrades en la pobreza, enfermedad y muerte, y, por supuesto, conmemorar la Pasión de Cristo.

Dichas cofradías han tenido una larga evolución histórica, en numerosos y variados aspectos.

Es a principios del siglo XX cuando empieza a tomar naturaleza lo que actualmente es la festividad, que comienza el Viernes de Dolor, al anochecer, con un Rosario penitencial con antorchas por extramuros de la ciudad, en el que se procesiona La Cruz Desnuda.

La celebración continúa el Sábado de Pasión con el "Anuncio y Pregón de la Semana Santa"; para dar paso ya el eDomingo de Ramos a la Procesión de "la borriquilla", siendo habitual la participación de costaleras.

Se celebra el Lunes Santo al anochecer un Vía Crucis que sale de la Iglesia de San Esteban para concluir en las laderas del Parque del Castillo.
Otras dos de la procesiones más significativas son la del Encuentro y la del Santo Entierro.

La primera tiene lugar el Jueves Santo. La cofradía de la parroquia de San Gil acompaña hasta la Plaza del Rey San Fernando, en las inmediaciones de la Catedral, a la Virgen de los Dolores. Allí se encuentra con el paso de Cristo con la Cruz a Cuestas, de la parroquia de San Cosme y San Damián. Es ahora cuando se realiza la Liturgia que concluye con el canto del "Stabat Mater".


La Procesión del Santo Entierro, el Viernes Santo, es otra de las más enraizadas. Se desarrolla por las calles principales, integrada por 18 pasos, uno de sus más claros exponentes es el de Jesús Atado a la Columna, de Diego de Siloé. La Virgen de la Soledad destaca por la riqueza de sus ornamentos, al igual que los que protagonizan el Encuentro.

Ya el Sábado Santo se celebra la Procesión de Nuestra Señora de la Soledad; en el transcurso de la cual, ésta se acerca al Palacio de Justicia para conceder a un preso la libertad.

Y el Domingo de Resurrección parte la Procesión del Anuncio Pascual; en la que dos comitivas, partiendo de diferentes lugares, se encuentran, se anuncia el "Júbilo Pascual" y se baila la "danza del santo", a continuación ambas, y unidas, se dirigen a la Catedral.

Los cuadros vivientes de la Pasión que se desarrollan en Lerma (donde intervienen más de 150 actores), en Covarrubias, en Villalbilla o en el valle de Ubierna hablan por sí solos.

En Nofuentes, desde hace cien años, se subastan "los palos", en recuerdo a la subasta de las andas. Quienes pujan y ganan tienen el privilegio de portar el pendón de la cofradía, la cruz parroquial y los pasos de San Juan, la Dolorosa y el Cristo con la Cruz a Cuestas.

En Aranda de Duero, el Domingo de Resurrección y ante la portentosa fachada de Santa María, se realiza la Bajada del Ángel, una reminiscencia del teatro medieval.
En Roa de Duero tiene bien ganada fama la Procesión del Silencio, roto para recitar versos. En Sotillo de la Ribera es muy especial la participación de los niños, y en Villasilos y Briviesca se aúnan las costumbres del siglo XVI y las modernas esculturas del presente siglo. En Trespaderne se quema a Judas.

SEMANA SANTA DE PALENCIA.


Palencia mantiene activas cuatro de las cofradías penitenciales más antiguas que se crearon en la Vieja Castilla a partir del Concilio de Trento. Esto da una idea de la vitalidad de su Semana Santa y un motivo más para que se la haya declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Algunas cofradías han pervivido durante varios siglos. En estos momentos, las más antiguas son las cofradías de la Vera Cruz (siglo XIII), la del Santo Sepulcro (originariamente de San Francisco y del siglo XV), Nuestro Padre Jesús Nazareno, Nuestra Madre la Virgen de la Amargura (1604) y Nuestra Señora de la Soledad (1657). Hay que tener en cuenta que la dimensión del tiempo, en lo que a Castilla y León se refiere, nos sitúa en 700 años de antigüedad en la ciudad de Palencia.

Los pasos más antiguos son la Virgen de los cuchillos o Quinta Angustia, que saca la cofradía del Sepulcro, obra documentada y de autor presuntamente palentino, del siglo XVII, Antonio de Amusco. El Cristo Atado a la Columna es de la primera mitad del siglo XVII y pertenece a la cofradía de la Vera Cruz. La Oración del Huerto es una figura de vestir, con el pelo natural, según la moda impuesta en el siglo XVIII.

El paso de La Lanzada de Longinos es copia de la que, desfilaba en el primer tercio del siglo XVII en Valladolid. Aquel paso desapareció en sus elementos más significativos y, afortunadamente, en Palencia se ha sabido conservar desde 1692 en que salió del taller pinciano de José de Rozas y Antonio Vázquez. En Medina de Rioseco (Valladolid) también se conserva un paso de Longinos "primo hermano" de éste. Otra de las representaciones marianas más antiguas de la imaginaría procesional palentina la tenemos en la Soledad, que pertenece al siglo XVIII. También es figura de vestir. Posee un variado y riquísimo ajuar.

Es muy interesante la procesión de los Pasos y del Santo Entierro que se celebran el Viernes Santo, así como la procesión de la Oración del Huerto, que se celebra el Jueves Santo.

Las tradicionales carracas son sustituidas en Palencia por el original "tararú" que identifica las paradas y reanudación del desfile a través del toque de trompeta y el coro de niños. Gran tradición popular tiene "La llamada de Hermanos" convocando a los cofrades con toques de corneta y golpeando las puertas con varas durante las noches de la Semana de Pasión.

Otros elementos populares de la Semana Santa de Palencia son el "Saludo de los Estandartes" de las distintas cofradías, "El Prendimiento", "la Procesión del Rompimiento del velo", con la que se da fin a la Semana Santa palentina al anunciar la Resurrección de Cristo, mediante cohetes, repique de campanas y reparto de panecillos, almendras y limonada.

En la provincia destacan las procesiones de Aguilar de Campóo, Herrera de Pisuerga, Carrión de los Condes, Villamuriel de Cerrato, Villarramiel, Dueñas y Astudillo donde, en algunas de estas localidades, aún se mantiene la costumbre de la subasta.

SEMANA SANTA DE SEGOVIA.

 

La Semana Santa de Segovia está declarada como Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León,es uno de los muchos atractivos de la ciudad. Del conjunto de procesiones destaca el Vía Crucis Penitencial que se celebra el Miércoles Santo en la huerta de los Padres Carmelitas.

Entre las tallas procesionales segovianas despunta, por su antigüedad, el Cristo de los Gascones que sale el jueves en el Vía Crucis de la parroquia de El Salvador.

Otra de las más llamativas es, la Procesión del Santo Entierro del Viernes Santo, que comienza en el barrio de Zamarramala y se dirige a la iglesia de la Veracruz, en cuyas inmediaciones esperan los Caballeros de la Orden de Malta (propietarios de la histórica iglesia). En el interior del románico templo se celebra el Santo Oficio, para luego regresar Zamarramala donde se entona la Salve Dolorosa y se proclama el Sermón de la Soledad. Estos actos y cortejo reproducen los que en 1134 hacían los caballeros de la Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y Malta.

Si bien, el Jueves y el Viernes Santo son los días de mayor devoción y arraigo. En especial éste último con la Procesión de los Pasos, que sale de la Plaza Mayor para finalizar en la plaza de la Artillería, junto al Acueducto.

La Semana Santa se extiende por toda la provincia, Turégano celebra la Procesión de la Carrera. En La Granja, el viernes, los cofrades cargan pesadas cruces, en Pedraza se puede contemplar la Procesión de La Soledad y en Riaza no hay que perderse el rito de El Prendimiento.

SEMANA SANTA DE VALLADOLID.

 

La Semana Santa de Valladolid tiene, al igual que en las ciudades de esta región con profunda raíz cortesana y cultural, dos tiempos: la Semana Santa que arranca en el siglo XV y la reorganización de 1920 a cargo del arzobispo Gandásegui y los escritores Cossío y Agapito y Revilla. En aquel año encontraron en los sótanos del entonces Museo Provincial de Bellas Artes (Palacio de Santa Cruz), desperdigados, muchos de los sayones que componían el historiado de los viejos pasos.

Los cristos y las vírgenes estaban en los templos y tuvieron mejor conservación y trato, por ser imágenes de culto. Aquella histórica Semana Santa de los años veinte fue la consecuencia de una catástrofe que en lo artístico aún perdura. Reunir de nuevo las piezas de aquella especie de puzzle a lo divino fue una aventura apasionante en la que todavía están los investigadores del arte imaginero.

El Domingo de Ramos sale el paso de La Borriquilla compuesto por siete figuras de pequeño tamaño que son las únicas que en Castilla y León se conservan de las que se montaban en los pasos del siglo XVI, hechas a base de papelón, lienzo encolado y rostros y manos tallados en madera.

El gran día en Valladolid es el Viernes Santo. Se celebra por la mañana en la Plaza Mayor el Sermón de las Siete Palabras, que previamente se anuncia con un poético pregón por diferentes puntos de la ciudad, por un grupo de cofrades a caballo. Por la tarde se efectúa un recorrido que coincide con el contorno de la ciudad antigua, en la que participan miles de cofrades y se sacan los pasos más significativos de la Pasión: la Cena con los Apóstoles, la Oración en el Huerto, el Prendimiento, el Ecce Homo, el Azotamiento, los Preparativos para la Crucifixión, las Siete Palabras de Cristo en la Cruz, con siete pasos, la muerte y el Descendimiento de la Cruz, la figura Yacente e introducida en un sepulcro y la Soledad de la Virgen. Esta Procesión General de la Pasión está formada por 31 pasos, tallados en su mayoría en los siglos XVI y XVII, que sacan las 19 cofradías penitenciales.


Hay en Valladolid otro momento que sensibiliza al propio y al extraño: cuando la Virgen de las Angustias, que ha cerrado la procesión de La Pasión el Viernes, entra en su templo y se entona la Salve Popular que rubrican todas las bandas de música interpretando el himno nacional.

En Villavicencio de los Caballeros, localidad cercana a Medina de Rioseco, el Viernes Santo celebran un original Descendimiento. Los cofrades de la Venerable Orden Tercera de San Francisco, en un acto litúrgico, pero sobre todo popular y tradicional, desclavan un Cristo articulado en la iglesia de Santa María, siguiendo unas normas dictadas en 1736. Este día, el pueblo terracampino y su iglesia se quedan pequeños para recibir a sus visitantes.

En Peñafiel, el Domingo de Resurrección y en su popular Plaza del Coso, se realiza desde hace más de doscientos años, la Bajada del Ángel que «desciende de los cielos para retirarle el velo negro a la virgen y recuperar su alegría». Se asoma al acto, como mudo testigo, su bello castillo en forma de nave.

GASTRONOMÍA DE CASTILLA Y LEÓN.


Entrar en la gastronomía de Castilla y León es entrar en el epicentro de los asados de lechazo, cochinillo y cabrito. Es viajar de comarca en comarca saboreando potajes y guisos diferentes que saltan de las migas pastoriles a las ollas podridas, y de los populares y suculentos cocidos a los botillos bercianos. Es descubrir la expansión del bacalao y de la trucha en el recetario -de esta última somos los mayores productores gracias a la riqueza fluvial y al desarrollo de la acuicultura-. También supone abordar las carnes frescas de vacuno, pues en los pastos de Castilla y León se cría la cabaña de vacuno más numerosa de España, conservando buena parte de sus razas autóctonas.

Entrar en la cocina regional es descubrir una de las ofertas en chacinas y embutidos más rica de la Península, y disfrutar de una tierra vinícola de gran tradición que hoy elabora vinos de alta gama criados a lo largo del río Duero. Estos vinos son el resultado de la impronta de las variedades genuinas lideradas por las uvas tempranillo, verdejo, mencía y prieto picudo.

 

En el escenario gastronómico destacan los quesos de oveja, sin descartar los de leche de vaca y cabra que definen una rica variedad de tipologías. Gran importancia tiene la hortofruticultura que proporciona una amplia muestra de las frutas de temporada, las confituras y las conservas.

Las masas boscosas y la riqueza cinegética de esta región aportan a la cocina piezas de pelo y pluma, además de los derivados del pato y del avestruz, cuyas explotaciones ganaderas se han incorporado al sector cárnico en la última década.

Un eslabón importante de la cocina recoge una muestra de hongos que va desde la trufa negra, con una de las plantaciones truferas más importantes de Europa en tierras sorianas, hasta la recolección de más de un centenar de especies de setas cada otoño y primavera.

El recetario también incluye la singularidad de las ancas de rana, los caracoles, las cecinas de vacuno, equino y caprino y una larga lista de legumbres, que participan activamente en los hábitos alimentarios y en las señas de identidad de la cocina regional.
       
Información recopilada por Mercedes Sánchez.
Colaboradora de
www.saludyturismorural.com
Fuentes : Página oficial Turismo de Castilla y León.
Página oficial  Turismo de España

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