| Semana Santa en Castilla La Mancha |
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SEMANA SANTA EN CASTILLA LA MANCHA.
Preludio de la primavera, la Semana Santa muestra una cultura rendida a la doctrina del perdón, todo invita al recogimiento, la penumbra y el silencio. La meditación envuelve a las personas que se ven inmersas en este escenario donde a veces una mirada, una lágrima o el gesto de dolor del costalero nos implica en una celebración ante la que no podemos quedarnos como si nada.
Bien como feligreses, devotos, cofrades, capuchinos, horquilleros, cruzados, tamborileros, 'armaos' o simples espectadores, desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección, los creyentes viven los días más intensos del ciclo litúrgico cristiano. Durante siete días se pasa de la incertidumbre a la gloria, de la muerte a la vida. Desde la entrada triunfal en Jerusalén y la procesión de Las Palmas, pasando por el sobrecogedor Jueves Santo, o Camino del Calvario el Viernes, pasando por las alegrías de la resurrección el Sábado de Gloria, la imaginería de la Semana Santa en Castilla- La Mancha, austera y sobria, acompaña a sus habitantes bajo un encanto especial.
SEMANA SANTA DE GUADALAJARA.
La Semana Santa de Guadalajara es una sutil combinación de religiosidad y arte, devoción y emoción, sobriedad y colorido, que congrega cada año a miles de guadalajareños y de forasteros llegados desde los rincones más dispares para presenciar los solemnes pasos procesionales de las Cofradías y Hermandades de Guadalajara.
El ser cofrade o hermano va pasando de padres a hijos o cualquier otro miembro de la familia, por lo que sus componentes pertenecen siempre a unas determinadas familias. Para ingresar, un cofrade nuevo debe pagar su cuota de entrada en almendras, siendo una libra la cantidad estipulada. Diversas son las obligaciones que deben cumplir estos cofrades. Entre ellas destacan: Desfilar en la procesión del Corpus encarnando cada uno al personaje que le corresponda; en caso de imposibilidad, debe ser sustituido por algún miembro de su familia.
Durante el recorrido está prohibido hablar y volver la cabeza hacia atrás, excepto Jesús, que puede volverla tres veces. Acudir al lavatorio del Jueves Santo, donde les son lavados los pies al igual que Jesús lo hizo con sus discípulos, y una vez finalizados los santos oficios de este día, todos juntos, ataviados con la clásica capa española, visitarán los diferentes monumentos instalados en las distintas iglesias de la ciudad, rezando las estaciones en cada una de ellas. Asistir a las reuniones y demás actos en común que tienen lugar durante el año.
En caso de faltar o incumplir alguna de estas normas, están sujetos a multas que les son impuestas y que deben abonar también en almendras. Otros datos de interés Tradición y fervor popular resumen otra de las expresiones más singulares del panorama festivo local: la Procesión de la Cofradía de los Apóstoles cuyos orígenes se remontan al siglo XV, que se celebra coincidiendo con el Corpus Christi. RECOMENDAMOS VISITAR: HIENDELAENCINA. Pasión Viviente. Fiesta de Interés Turístico Regional.
Esta fiesta consiste en una representación de la Pasión de Cristo. El texto que se interpreta cada año sigue el relato evangélico, aunque cuenta con improvisaciones de sus protagonistas.
SEMANA SANTA DE CUENCA.
La celebración de la Semana Santa en la ciudad de Cuenca, adquiere especial relieve por la disposición urbanística de la ciudad, sus calles y cuestas parecen un escenario poco habitual por las que discurren las procesiones.
Destaca la procesión llamada ''Camino del Calvario'', en la madrugada del Viernes Santo, en ella, las ''turbas'' se mofan de la imagen del Redentor haciendo resonar sus desafinadas trompetas y redoblando sus tambores. Con la serenidad típica de cualquier pueblo castellano, desfilan los numerosísimos encapuchados de las cofradías; bellas imágenes en procesión, cobran singular belleza en el ambiente medieval de esta ciudad al anochecer.
Procesiones que se suceden desde el Domingo de Ramos con ''La Borriquilla'', acompañada de palmas y ramas de olivo y del paso de Nuestra Señora de la Esperanza; la Procesión de la Vera Cruz el lunes, la del ''Perdón'' del Martes Santo (con la interpretación del Miserere de Cuenca), la del ''Silencio'' el miércoles; los días culminantes son el jueves por la noche, la de ''La Paz y la Caridad'', el Viernes Santo, con tres procesiones: al amanecer la del ''Camino del Calvario'', al mediodía, "en el Calvario", y al atardecer, el ''Santo Entierro''. La última procesión de la Semana Santa conquense es la de ''El Resucitado'', el Domingo de Resurrección.
Es la fiesta de Cuenca por excelencia. Declarada de Interés Turístico Internacional, impresiona por su gran belleza. Se remonta esta tradición al siglo XVII, momento en que agustinos y trinitarios configuraron las dos primeras procesiones conquenses al fundar las primeras cofradías.
Hoy, más de treinta mil nazarenos, antaño gente agremiada, a lo largo de nueve cortejos procesionales, con los pasos acunándose sobre los hombros de sus banceros, toneladas de hierro y madera serrana, rememoran por las calles empinadas de las ciudad medieval la Pasión y Muerte de Cristo: un escenario que se antoja inventado para la representación de los Misterios Pasionales.
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La Semana de Música Religiosa de Cuenca apuesta por la renovación del repertorio tradicional, ofreciendo un amplio abanico de estrenos absolutos, de recuperaciones históricas y de obras infrecuentes, además de las grandes páginas del repertorio sacro de todos los tiempos, que necesariamente han ser revisadas por un festival de carácter religioso como es el conquense.
SEMANA SANTA DE HELLÍN (ALBACETE)
Una de las celebraciones más famosas y conocidas de la provincia de Albacete es la que tiene lugar en Hellín con su famosa ''Tamborrada'', donde mayores y pequeños irrumpen con sus tambores por las calles de la ciudad en un número superior a los 20.000 tamborileros, ataviados con túnica negra y al cuello pañuelo rojo o capuz negro.
La primera tamborada tiene lugar en la noche del Viernes de Dolores. A modo de preparación y con el fin de 'templar' los tambores, cada vez más tamborileros salen rumbo al Calvario desprovistos de las túnicas negras, en un peregrinaje que durará hasta la madrugada del día siguiente. El Miércoles Santo, a las tres de la tarde, comienza la segunda gran cita con el tambor. Todo el mundo sale a la calle con su túnica y tambor y, agrupados en peñas, recorren las calles de la ciudad hasta las once de la noche, hora en que se recoge la procesión de La Oración del Huerto. Pero es quizá durante la noche del Jueves Santo cuando se celebra la tamborada más importante de la Semana Santa. A las 12 de la noche, una vez recogida la procesión del Silencio, las peñas de tamborileros salen a la calle convirtiendo el silencio de la noche en un gigantesco estruendo que no cesará hasta la tarde del día siguiente. En torno a unos 20.000 tamborileros recorren las calles de la ciudad en espera de la salida del sol, que marcará el comienzo de una tradición que se repite año tras año: la subida al Calvario.
Con las primeras luces del día, y con varias horas de tambor a las espaldas, los tamborileros emprenden la subida al Calvario, donde esperaran hasta poco antes de la salida de la procesión para iniciar la bajada hasta el Rabal y que finaliza hacia las tres de la tarde.
La cuarta y última tamborada se celebra durante la noche del Sábado de Gloria, prolongándose hasta las tres de la tarde del Domingo de Resurrección. Los tambores tocan durante toda la noche en espera de la celebración del Encuentro en la mañana del Domingo de Resurrección. Durante el Encuentro los tambores hacen acto de presencia en la explanada de la feria, fundiendo sus redobles con los aplausos del público asistente y con la traca que se enciende, en el momento en que se encuentran La Dolorosa y El Resucitado. Los tamborileros inician ahora la subida a la Plaza de la Iglesia donde se celebrará el último acto en torno al tambor.
La despedida al Tambor consiste en la suelta de palomas que salen del interior de un tambor gigantesco, con el sonido de fondo de miles de tamborileros, que de esta forma ponen punto y final a las tamborradas de Semana Santa.
SEMANA SANTA DE DAIMIEL (CIUDAD REAL)
Se inicia el Domingo de Ramos con la procesión, popularmente conocida como ''la Borriquilla''.
SEMANA SANTA DE OCAÑA (TOLEDO)
La magnificencia de la Semana Santa Ocañense, merece un apartado especial en su repertorio de fiestas.
El orden y el silencio acompañan a los magníficos desfiles procesionales, que toman las calles desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección. Estos están formados por diez Hermandades y Cofradías, datando algunas de ellas de los siglos XVI, XVII y XVIII, con un total de 2.000 Cofradías. En la procesión del Viernes Santo, las imágenes están provistas de movimiento y son acompañadas por la Hermandad de ''Los Armados'', llamada así por portar en este desfile procesional medias armaduras de los siglos XVI y XVII, una de ellas perteneciente a don Alonso de Ercilla.
Es difícil pensar el momento en que aparecen con cierta institucionalización regular todas y cada una de las Cofradías y Hermandades que existieron en Ocaña y las procesiones que conmemoraban la Pasión de Cristo.
La sociedad medieval ocañense –bien organizada- contaba con gran número de gremios, siendo estos junto a los frailes franciscanos el germen de las fundaciones. No obstante en 1462 fueron limitadas muchas de ellas por el Rey Enrique IV al existir gran rivalidad y antagonismo entre estos, dejando sólo aquellas que no fueron por causas pías, expidiéndoseles real licencia. Más que cofradías, eran corporaciones religiosas que cumplían una doble función: por un lado el “espiritual” y por otro el “asistencial social”. Muchas de ellas, además de prestar socorro al hermano enfermo, preso incluso a la viuda, acompañaban a los condenados a muerte asistiéndoles y consolándoles y luego socorrer a la viuda e hijos, tal fue el caso de la “Hermandad de la Sangre de Cristo” fundada por los años 1521.
Desde tiempos muy antiguos (400 años) se celebra en esta Villa la Semana Santa con majestuosos desfiles procesionales, todos ellos dotados de hermandades que han perdurado a lo largo de los siglos, y las que no, convertidas en otras similares que cumplían la función pasional. GASTRONOMÍA DE CASTILLA LA MANCHA.
Su origen es eminentemente pastoril, basada en productos de la tierra. Una cocina, aunque sobria, no exenta de originalidad que se traduce en multitud de peculiares y típicas recetas. Muchos de los platos que conforman su amplio repertorio tienen su elemento diferenciador en la condimentación que se les aplica.
Información recopilada por Mercedes Sánchez.
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