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Montemayor de Pilílla es un municipio situado al Sur de la Provincia de Valladolid. Se encuentra ...


ARQUEOLOGÍA Y ARQUITECTURA

Montemayor de Pilílla es un municipio situado al Sur de la Provincia de Valladolid. Se encuentra a 869 m. de altura sobre el nivel del mar, y tiene alrededor de 1050 habitantes en invierno, cifra que se multiplica por tres en verano. Enclavado en la comarca natural de la Tierra de Pinares vallisoletana, a medio camino de Cuéllar, Peñafiel, Portillo y Valladolid. Nos encontramos en el borde del Páramo de Montemayor, por el cual discurren varios arroyos (Valcorba, Valdecelada, Las Ádoberas...). Gran parte de nuestro pueblo se encuentra rodeado de importantes masas boscosas de distintas variedades, con una fauna y flora rica y variada.

El término cuenta con más de 20 enclaves arqueológicos. El primero de ellos lo encontraremos llegando al pago de Ronda, situado entre los puntos 7 y 12 (ver mapa), en el cual además de disfrutar de sus manantiales podemos observar restos del Paleolítico. Se trata de piezas en posición secundaria localizadas en los bordes del páramo.

Continuando nuestro camino hasta Valcorba, entre los puntos 11 y 14, podremos observar abundantes estaciones arqueológicas, casi siempre establecimientos rurales tipo Villae, con restos romanos. Sobre estos restos se podría aventurar que su tipología se asemeja más a lugares de explotación de recursos primarios o factorías, que llegan a componer entre todos ellos (son más de seis en una zona no muy extensa) un enclave de mayor entidad que podría acercarse a una pequeña ciudad. El doblamiento tiene clara continuidad con los restos visigodos encontrados en la confluencia de los arroyos Valcorba y Adoberas (entre los puntos 9 y 14 de nuestro recorrido).

Llegando al Pico de la Plaza, o de la Fuente, (punto 17) o cuando alcancemos la zona de Muñoz-García (punto 25) aparecen restos arqueológicos de la Edad del Bronce (1700800 a.C.).

Fuera de nuestro recorrido, pero dentro del término municipal, podremos encontrar otros vestigios arqueológicos como son: en el Pino de la Horca yacimientos de la Edad del Hierro, en Los Verdinales al sur del despoblado dei Caño restos romanos de la época del Alto-Imperio...

Además de este recorrido por los restos arqueológicos, podemos disfrutar con la arquitectura tradicional de nuestra tierra.

La primera muestra la encontraremos al llegar al punto 9 de la ruta, se trata de la denominada cabaña del guarda; destinada en su época para resguardarse de las inclemencias del tiempo.

Al encontrarnos en el punto 13 del recorrido podemos apreciar un colmenar, otra forma de sustento en tiempos pasados, e imaginar cómo llevaban a cabo las tareas de apicultura.

Continuando nuestro camino veremos el caserío del Quiñón (punto 14), vecino del antiguo caserío de Valcorba (punto 17) destinado a dar cobijo a los agricultores durante las temporadas que pasaban lejos de la familia realizando tareas en el campo.

Un poco más adelante nos encontramos con el antiguo molino de Los Álamos. Sin duda esta construcción sigue albergando todo el sabor tradicional, además de majestuoso, con su pequeña plaza de tiendas donde un día corrieron grandes toros.

LA RUTA

Cuando despunta el alba, con el agradable sonido dei canto del ruiseñor, despierta contento el segador. Alegre por el nuevo día que nos brinda la vida, coge su hocino, afilado con todo el cariño al calor de la lumbre la noche anterior, y su entrañable alforja, llena de ricas viandas elaboradas de manera artesanal, se dispone a realizar !a ruta. Ruta que anda con orgullo, pues se la enseñó su padre, a éste su abuelo, y en ella ve reflejada todo el sabor de una tradición, la del segador. Iniciado el camino, se gira y nos mira, invitándonos a mostrar del campo lo mejor, sus cabañas, escondrijos del frío, caseríos donde hacer noche, manantiales para saciar su sed y la del ganado, colmenares donde reponer fuerzas, como haría un padre con su hijo recorriendo la Ruta del Segador.

1-Lapiaz (750m).

2-Rodal de Rosacanina (900m).

3-Zorros y conejos (1,ikm).

4-Níscalos (1,3km).

5-Caseta del pozo de agua (2,1 km).

6-Espinos albares, peonías,ciprés sempervirens, pinos caricio y carrasco (2,2km).

7-Arizónicas (3,1 km).

8-Jazmín silvestre (3,3km).

9-Antigua cabaña de guarda de viñas (3,4km).

10-Pozos de la sombría (5km).

11-Antiguo colmenar (buen estado) (5,7km).

12-Espantalobos y jazmín silvestre (5,7km).

13-Antiguo colmenar en ruinas (6,6km).

14-Caserío del Quiñón (7km).

15-Jabali (7,5km).

16-Bodega (8,2km).

17-Caserío de Válcorba (8,4km).

18-Antiguo Molino de los Álamos (9km).

19-Rodal de leguminosa único (Oxitrophis Campestris) (9,8km).

20-Vista panorámica (Caserío Valcorba y caderas) (10,5km).

21-Zona con bosque mediterráneo (P.piñoneros,Quejigos,Encinos y Sabinas) (10,Skm).

22-Pozo Rozín (11,7km).

23-Corzo (12,4km).

24-Páramo de mezcla de cultivos y encinas (13,5km).

25-Fuente de Muñogarcía (14,6km)

FLORA Y FAUNA

Montemayor cuenta con una gran variedad de avifauna, debido a la mezcla entre páramos, monte mediterráneo, ríos y arroyos encajonados en suaves valles, dadas por el clima mediterráneo continental de la zona. Junto a ello, los habitantes de la villa, siempre han mostrado un respeto por lo natural, manteniendo el equilibrio hombre/medio natural, que ha facilitado el desarrollo de una importante biodiversidad.

El medio natural, tradicionalmente ha sido fuente de alimentos y medio de vida. Los viñedos y almendros que encontramos según descendemos del páramo, así lo demuestran, al igual que la gran afición en la zona por la micología, que hasta no hace tanto, se integraba como un complemento en la economía familiar. El bosque siempre ha tenido algo de mágico, misterioso, un efecto relajante, que nos invita a pasear, a leer, a disfrutar con la vista. La mezcla de olores, colmenar colores y sabores, que varía a lo largo de las estaciones nos permite disfrutar en cada una de ellas de sus propias particularidades.

La fauna que nos encontramos es espectacular. Podemos destacar, por su importancia, el corzo, el tejón y el erizo. De 1,as aves, non nuod -amos con !a oropéndola, y de las rapaces, con los milanos, águilas calzadas y el gran búho real.

Todo ello es posible, por la gran riqueza florística de Montemayor, sabiamente guardada a lo largo del tiempo, por sus; guardas, vecinos y visitantes. Nada ajenos al paisaje son los quejigos, encinas sabinos y el pino en distintas variedades, que da nombre a nuestra comarca natural de Tierra de Pinares.

Del sotobosque el oloroso espliego, el colorido jazmín silvestre o el enigmático astrágalo. Exótica es el espantalobos, situado en la zona límite de esta especie en el oeste en Castilla y León.

Todo ello configura un paisaje especial, un pequeño jardín botánico en el centro de la Cuenca del Duero, que no te puedes perder.