| Ruta por El Alfoz de Astudillo (Palencia) |
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Al que fuera antiguo alfoz de Astudillo, pertenecieron en época medieval las villas de Villodre, Villalaco, Palacios del Alcor y los lugares de Espinosilla (hoy dehesa del mismo nombre), Valdeolmos, con los despoblados de Viniégo y Sanyánez, Villasilos (desaparecido convento franciscano, así como el poblado de Torre Marte, hoy ermita del mismo nombre. Para iniciar este recorrido por los antiguos alfoces astudillanos, un buen punto de partida será la antigua villa de Villodre. Es uno de los términos municipales, más pequeño de la Tierra de Campos palentina (8.70 Km2). Sus orígenes, son inciertos y eso que algunos investigadores, aseguran que la "villa de Odre" es la antigua ciudad vaccea de "Autraca", que ya mentará el historiador romano Plinio. Otros, mas acertadamente, asocian el nombre de la actual villa, al río burgalés Odra u Odrilla, el cual desemboca en el Pisuerga muy cerca de la actual puebla. Natural de Villodre, fue Grci Fernández de Cillodre, caballero leal hasta la muerte del rey Pedro I el Cruel (o el Justiciero), el cual, después de ocurrida esta a manos de su hermano Enrique II en los campos de Montiel, negose a reconocerle como rey, exiliándose al reino de Aragón, donde vivió hasta su muerte. A mediados del siglo XII, Villodre paso a pertenecer a Alfoz de Astudillo y posteriormente a la merindad de Castrojeriz y luego a la del Cerrato. A finales del siglo XVIII, era villa de realengo, perteneciente al Partido de las Nuevas Villas de Palencia. En el siglo XV, en Villodre, tenía torre y palacio, la noble Casa señorial de la Vega , la misma que tenía posesiones en la Tierra de Saldaña, Pernía, Liébana y Campoo. Su iglesia parroquial, esta dedicada a San Román Abad, habiendo sido, según parece, de origen románico, aunque lo que hoy vemos es del siglo XV, con fuertes reformas del XVII. Destaca dentro de ela, el retablo mayor rococó del siglo XVIII y los restos de los sepulcros de los García Fernández (s.XV) y las estatuas yacentes de los Martín Fernández de la Riva. Cuatro kilómetros, separan Villodre, de la que fuera cabeza del alfoz, la villa Astudillo. Así como el término más pequeño de la Tierra de Campos palentina, Astudillo por el contrario, es uno de los de mayor superficie de esta comarca palentina (123 Km2), estando en la actualidad poblado por 1340 habitantes. Cmo otras villas cerrateñas y terracampinas, sus orígenes son prehistóricos, habiéndose localizado dentro de su término varios pequeños asentamientos de la Edad del Bronce y de principios de la del Hierro. De época romana, se ha hecho hasta descender el nombre de la villa, asociándola al del general romano Statilio Tauro, cuyas legiones tuvieron su campo de operaciones por esta antigua comarca vaccea en el siglo I a.C. Sea como fuere, Astudillo y su término, como bien ha demostrado la arqueología, ya estuvieron perfectamente ocupados en época romana. Y como muestra de ello, fue la localización en 1983 de dos asentamientos de esta época en los pagos conocidos como "la Tierra del Oro" y en el despoblado de Valdeolmos, hoy ermita del mismo nombre. En el primero de ellos, aparecieron restos de una "villa" romana y en dos de sus habitaciones sendos mosaicos, uno de los cuales, hoy se puede admirar ya consolidado, en el Museo de la iglesia de Snta Eugenia de Astudillo. La villa, fue lugar murado desde los primeros tiempos medievales, pudiéndose ver en pie todavía una de las seis puertas que tuvo, la de San Martín; de las otras solo queda el recuerdo y sus nombres: la de Revilla, San Eugenia, San Pedro, Santa Clara y Santoyo, Todavía existe restaurada cerca del Convento de Santa Clara una torre y parte de un lienzo de la muralla, así como las escasas ruinas de lo que fuera su castillo "de la Mota" dominando sobre el actual casco urbano de la villa, horadados sus cimientos por numerosas bodegascueva y pasadizos mina, de los que ya se tenía noticias a principios del XI, aunque lo que hoy vemos en lamentable ruina castrense son restos del siglo XV. El rey Alfonso VII, concedió privilegio de Fueros a los "meos fidelísimos varones" caballeros de Astudillo. En el siglo XIII, Fernando III el Snto, ratifica los fueros de vill y les amplia con derechos de mercadería, convirtiéndola así mismo en importante plaza fuerte. A partir del siglo XIV, la villa de Astudillo, se convierte en un importante y afamado centro pañero (fueron famosos los paños y capas de estameña parda de Astudillo), actividad esta, que perdurará y se revitalizará en el siglo XVIII. A través de la historia varias reinas ostentaron el señorío de la villa. De entre todas ellas destaco María de Padilla, enamorada privada del para unos "justiciero" y otros "cruel" monarca castellano Pedro I. Que parece ser, nació en la villa y a la que la copla popular la describía como "dueña chiquita y bonita". El mencionado rey y su privada, convirtieron Astudillo en su residencia habitual, teniendo el rey allí palacio y fundando en 1353 doña María de Padilla "la reina sin corona", el Convento de Santa Clara, que todavía hoy se puede admirar excelentemente restaurado y cuidado por la comunidad religiosa que lo preserva y del que más adelante hablaremos. Astudillo, hoy día pueda mostrarnos todo un importante y destacado catálogo de lo que conforma su patrimonio histórico y monumental, razón por la cual ostenta el título de Muy Noble e Ilustrísima villa dado en 1881 por Real Orden. Dentro de su arquitectura religiosa sobresalen, la iglesia parroquial de Santa Eugenia, Próxima a la plaza mayor de la villa, acogedor rincón en el más puro estoli de las plazas porticadas castellanas, destacando dentro de su espacio urbano el curioso edificio de su Ayuntamiento del siglo XVIII. El templo de Santa Eugenia, esta organizado con acertados fines museísticos. En él, se pueden admirar gran parte de las obras de arte que acogían los varios templos de la villa, imposibles aquí de describir; y entre las que sobresalen, el bellísimo retablo mayor de Santa Eugenia y otro renacentista, así como varias tallas de la mejor imaginería y orfebrería religiosa. La antigua iglesia parroquial de Santa María, es gótica de tres naves y hoy forma parte del oratorio del Colegio Seminario de los PP. Salesianos. Destaca en ella, su retablo mayor de Santa María, renacentista obra de Hernando de Nestosa, el sepulcro de alabastro de don Fernando Alonso de Astudillo Comendador de Montemolin y las tablas pintadas del retablo de Santa Ana. La iglesia de San Pedro, es otro templo gótico de la villa, en el cual despunta también su retablo mayor del siglo CVI, con sus pinturas del frontal y la imagen del Cristo del Miserere. Como colofón a todo este abigarrado patrimonio, hablar del Convento de Santa Clara y del Palacio de don Pedro I de Castilla, contiguos del uno al otro y que ya mentábamos en párrafos anteriores. Su iglesia conventual es gótica, de una sola nave, conservando una interesante techumbre mudéjar - de par y nudillo, con tirantes mohamades agramilados - labrada y policromada. El Palacio de don Pedro, es una de las joyas de la arquitectura morisca en tierras castellanas. Parece mentira, que con ladrillo, tapial y yeso, pueda crearse tan evocador y acogedor lugar. El edificio es de dos alturas, cubierto por bellos alfarjes, teniendo una estructura de tapial, reforzada con verdugadas de ladrillo. La fachada, recuerda al estilo del palacio de Tordesillas (Valladolid), sobresaliendo en ella sus ventanas lobuladas. En la actualidad y después de ser perfectamente restaurado, es museo y puede visitarse, destacando en él sus yeserías, lacerías, restos de artesonados y vigas pintadas, así como los dos alfarjes (artesonados) del primer piso, a los cuales se une un buen muestrario de orfebrería religiosa, obras de arte y sellos de plomo de los privilegios reales, que bien conserva su excelente archivo y biblioteca. A todo este conjunto, además, hemos de añadir el propio convento con sus dos patios (el del claustro y el castellano) y el Palacio de Doña María, en el que sobresalen la perta de las caballerizas, con arco lobulado de estilo almohade y una ventana celosía gótica. Dentro del casco urbano de Astudillo también se conservan excelentes ejemplos de arquitectura civil, entre los que destacaríamos "el Palacio" de los marqueses de Camarasa, así como otros edificios nobles igual de llamativos repartidos por toda la villa. |
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